Un elemento que nos puede ayudar en el aire son las nubes. Viendo su evolución, forma, movimiento y color, nos aportan datos que nos pueden hacer vencer o fracasar....👍 ó 👎, en cuestión de minutos.
Y eso pudimos ver el otro día en Villar del Arzobispo.
La previsión no era muy alagüeña, que digamos. Nubes por doquier. Sin embargo, y debido a las ansias que tenía, allá que fuimos (Ana y yo).
Monté el ala viendo que la zona donde estábamos había nubes, sí, pero estaban altas y no daban mucho miedo. A lo lejos sí que se vislumbraba que estaban cayendo chuzos de punta.
Sin embargo, cuando tenía intención de salir, apareció de repente, como de la nada, una nube a nuestra altura que venía a toda "leche"....y echando "rayitos" por dentro.
Como alma que lleva el diablo, nos metimos en el coche y tiramos un poco pa´bajo, dejando el ala totalmente desamparada, abandonada a su suerte. Cuando hubo pasada la nube subimos a recuperar el ala, pidiéndole disculpas por lo bajini, eso sí.
No volé, pero me dio para tomarme las nubes más en serio, viendo y disfrutando de su movimiento tan flemático y veloz a su vez.
Quedan unas imágenes para degustación.

